Spain is different… y su moda también

moda española

Para quienes nos adentramos progresivamente en el sector de la moda y tenemos la oportunidad de hacerlo con un foco un poco global, pudiendo ver la realidad de otros mercados vecinos, resulta más que evidente (y no es necesario mucho tiempo para darse cuenta) la total desconexión de la industria de la moda española con respecto a países como Italia, Estados Unidos, Gran Bretaña y por supuesto, qué decir tiene, Francia.

Parece que el hecho de ser en cierto modo los principales impulsores del ‘fast fashion’ o ‘mass production’ del sector textil con Inditex a la cabeza, nos ha estancado exclusivamente aquí, alejándonos de la escena trendsetter de la moda internacional.

En nuestras Fashion Weeks (sí, no tenemos únicamente la Mercedes Benz de Madrid, sino también la 080 en Barcelona y hasta una en Sevilla promovida recientemente por una conocida cadena hotelera española) las fechas no se rigen como en las de París, Milán o Londres por ningún calendario oficial sujeto a temporadas; la organización de las mismas no depende de ninguna entidad profesional del sector o asociación como la CFDA de EEUU, la Camera della Moda en Milan o el British Fashion Council de Londres; y los espacios de visibilidad y promoción para nuevos diseñadores son tan contados que apenas ofrecen oportunidad de crecimiento internacional para los mismos.

Podría parecer que este florecer de semanas de la moda “alternativas” implica cierto movimiento del sector. La respuesta es sí y no. El tema es que la única que finalmente recibe promoción mediática y se posiciona como referencia es la de Madrid. Tiene su lógica: es la única impulsada por las instituciones públicas. Sin embargo, el problema va más allá y es que las iniciativas de coordinación, de funcionar de manera complementaria o de buscar fórmulas para promocionar una misma cosa: la moda española, son absolutamente nulas.

Spain is different… ya lo sabemos. Sin embargo, resulta curioso que en un país en que el sector textil superó a finales de 2015 los 23.600 millones de euros de facturación, un 0,68% más que en 2013, no exista ningún apoyo desde el Estado, la famosa “Marca España” no promueva el valor de la industria y no tengamos un organismo asociativo profesional y ACTIVO que represente a los profesionales del sector. Y es por ello que, pese a vender más, venden los mismos: en España hay 7854 empresas dedicadas a la producción textil, un 3% menos que en 2013 y un 45% menos si se compara con el número de empresas que había en 2004 según un estudio del EAE Business School.

Lo bueno es que en medio de tanta oscuridad, luego nos encontramos con proyectos tan apasionantes y llenos de entusiasmo como el de Oh My Chic!, un escaparate virtual que ofrece visibilidad a diferentes diseñadores ‘Made in Spain’, pequeños y medianos. A través de sus plataformas digitales y físicas (disponen de una boutique en Madrid), Oh My Chic! promueve el movimiento e impulso del sector.

Otro proyecto interesante es el de 21 Buttons, una App fundada en Barcelona por Marc Soler y Jaime Farrés que tuve la oportunidad de conocer durante la pasada Semana de la Moda de Madrid. En muy poco tiempo esta aplicación ha alcanzado los 20.000 usuarios a través de un potente modelo de negocio que fusiona moda e influencers y por el cual, ha recibido recientemente una ronda de inversión de 500.000 euros.

Por lo tanto, no es que en España no se cree moda. Es que en España nos cuesta hacernos valer. El eterno complejo de inferioridad con respecto al resto del mundo impide que se lleven a cabo muchas más iniciativas y las pocas que hay, apenas reciben ayuda para crecer.

Hacen falta más emprendedores con ganas de revolucionar la industria, pero también más ayudas desde las esferas del Estado, más promoción internacional y ante todo algo: entusiasmo. En España hay talento señores. El problema es que no sabemos o no nos dejan explotarlo.

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